La mayoría de quienes inician un negocio buscan una figura legal que les dé respaldo, pero sin complicaciones excesivas. Una de las opciones más utilizadas es la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL). Esta estructura permite a una persona natural constituir una empresa sin la necesidad de socios y con la ventaja de separar su patrimonio personal del empresarial…
¿Pero realmente es la mejor opción?
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¿Por qué la EIRL es una solución ideal para formalizarse?
Para emprender, esta es una empresa con personalidad jurídica propia. Esto significa que puede firmar contratos, emitir boletas y facturas, acceder a financiamiento y operar como cualquier negocio formal. Además, su mayor atractivo es la responsabilidad limitada.
Esto quiere decir que:
- En caso de que la empresa tenga deudas, solo responde con su patrimonio propio y no con los bienes personales del dueño.
- Sin embargo, esta protección no es absoluta. Si se comprueba un mal uso de los fondos o fraude, la responsabilidad puede extenderse al emprendedor.
Uno de los puntos clave al momento de crear una EIRL es que el negocio debe inscribirse en el Registro de Empresas y Sociedades (RES) y seguir ciertas reglas tributarias.
La contabilidad es obligatoria y debe cumplir con las normativas del Servicio de Impuestos Internos (SII). Esto puede significar un costo adicional para quienes no están familiarizados con la gestión contable.
¿Qué es lo negativo de la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada?
Pero no todo es positivo. Uno de los grandes inconvenientes de la EIRL es su rigidez.
Al ser una empresa de una sola persona, no permite incorporar socios en el futuro. Si el negocio crece y se quiere expandir con más inversionistas, la única opción será transformarla en otro tipo de sociedad, como una SpA o una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL).
A pesar de esto, la EIRL sigue siendo una alternativa atractiva para quienes desean operar legalmente, pero sin la complejidad de una sociedad. Es una figura especialmente útil para emprendedores independientes, profesionales que prestan servicios o pequeños negocios que no requieren de grandes inversiones.
¿Vale la pena? Dependerá de los objetivos del negocio.
- Si la idea es emprender solo y mantener el control total, sin la intención de sumar socios en el futuro, la EIRL es una opción válida.
- Pero si el plan es crecer con más inversionistas o socios, otras figuras como la SpA pueden resultar más convenientes.
Elegir la estructura adecuada puede marcar la diferencia entre un emprendimiento exitoso y uno lleno de complicaciones. Antes de tomar una decisión, siempre es recomendable evaluar el futuro del negocio y buscar asesoría profesional.
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