Si trabajas día a día en tu emprendimiento, te esfuerzas, lideras, vendes, coordinas o simplemente haces que todo funcione, entonces tienes derecho a algo que quizás no sabías: puedes pagarte un sueldo y, además, descontarlo como gasto tributario. Así es. La ley chilena reconoce esta posibilidad a través de un beneficio poco aprovechado, pero muy útil, llamado sueldo empresarial.
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Este beneficio no es nuevo, pero desde la modernización tributaria (Ley 21.210) se hizo aún más flexible. Ahora no sólo se permite que el dueño de la empresa se pague a sí mismo por su trabajo real y efectivo, sino también que pueda hacerlo con su cónyuge, conviviente civil o hijos. Una familia entera podría beneficiarse, siempre que trabajen realmente en la empresa.
¿De qué trata el sueldo empresarial?
La lógica es sencilla. Si tú trabajas dentro de tu empresa, como cualquier otro colaborador, entonces ese esfuerzo tiene un valor.
Ese valor se puede fijar como remuneración. Y si esa remuneración está afecta a cotizaciones de salud y AFP, entonces puedes incluirla como gasto al momento de declarar impuestos. Eso significa menos impuestos que pagar y más orden en tu contabilidad.
Pero hay condiciones, pues no basta con decir que trabajas en tu negocio.
- Debes demostrar que lo haces de forma real y permanente, aunque sea compatible con otro empleo formal.
- Además, debes firmar un contrato en el que se indique qué funciones cumples, cuánto cobras y con qué periodicidad.
- Ese contrato debe ser firmado por ti como representante legal y como persona natural. Y no, no es un contrato de trabajo tradicional.
- No puedes demandarte a ti mismo, ni entra en juego el Código del Trabajo.
El monto de este sueldo debe ser razonable. No puedes asignarte una cifra al azar; tiene que guardar relación con lo que hace la empresa, el tamaño del negocio y las rentas que declara.
Aun así, el beneficio es claro: si cumples los requisitos, podrás deducir ese sueldo como gasto tributario, y eso se traduce en ahorro real.
¡Reconoce tu esfuerzo!
Cada vez más emprendedores están utilizando el sueldo empresarial.
Es una forma de profesionalizar el trabajo dentro de la empresa y reconocer que el esfuerzo del dueño también cuenta. Porque sí, emprender es trabajar. Y ese trabajo debe ser valorado.
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