Hacer importaciones de productos puede ser una excelente oportunidad de negocio. Pero, un momento. No todo es tan simple como comprar en el extranjero y recibir la mercancía. La normativa chilena establece restricciones, impuestos y procesos que todo emprendedor debe conocer.
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¿Qué se puede importar?
En términos generales, cualquier mercancía puede ser importada, salvo aquellas prohibidas por la ley.
Algunas restricciones comunes incluyen vehículos usados, neumáticos recauchados, productos farmacéuticos sin registro sanitario y sustancias que afectan la capa de ozono. Además, ciertos productos requieren permisos o certificaciones antes de su ingreso al país. Esto ocurre con los alimentos, productos químicos y medicamentos.
Es importante revisar los requisitos antes de hacer una compra internacional. No cumplir con la normativa puede resultar en la retención de la mercancía en Aduana y, en algunos casos, la incautación definitiva.
El proceso de las importaciones
El trámite depende del valor de la mercancía.
Si el monto es inferior a US$1.000, el importador puede realizar el trámite personalmente. Solo necesita presentar la factura comercial, el conocimiento de embarque y los permisos correspondientes.
Si el monto supera los US$1.000, se requiere un agente de aduanas. Este profesional se encargará de gestionar la Declaración de Ingreso y de presentar los documentos exigidos. Entre ellos, la factura comercial, el certificado de origen y el conocimiento de embarque.
Para evitar problemas, es recomendable conocer los requisitos de cada producto antes de hacer la compra.
El dinero asociado a la operación
Todas las importaciones están sujetas al pago de impuestos.
El más relevante es el derecho ad valorem, equivalente al 6% del valor CIF (Costo + Seguro + Flete).
A esto se suma el IVA del 19%, calculado sobre la suma del CIF y el derecho ad valorem.
Por ejemplo, si el valor CIF de una mercancía es US$1.000, se pagarán US$60 de derecho ad valorem y US$201,40 de IVA. En total, el importador deberá pagar US$261,40 en impuestos.
Algunas mercancías pagan tributos adicionales. Los productos de lujo, como joyas y pieles finas, tienen un recargo del 15%. Los fuegos artificiales pagan un 50% adicional. Las bebidas alcohólicas y los tabacos están sujetos a impuestos específicos.
El comercio internacional ofrece grandes oportunidades para los emprendedores. Sin embargo, antes de realizar una compra, es fundamental informarse sobre las regulaciones, los impuestos y los procesos aduaneros. Investigar bien puede marcar la diferencia entre un negocio exitoso y una mala inversión. Un error en la importación puede significar costos adicionales o incluso la pérdida total de la mercancía.
Si estás pensando en importar, consulta con expertos, revisa la normativa vigente y evalúa los costos. Así evitarás problemas y podrás aprovechar al máximo las oportunidades del comercio global.
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